Tipos de contaminantes biológicos vs control con filtración

Los contaminantes biológicos son seres vivos a diferencia de los contaminantes físicos y químicos y generalmente son microscópicos. Pueden estar presentes en el ambiente y tienen la capacidad de producir diferentes enfermedades infecciosas, alérgicas y parasitarias.

Algunos contaminantes biológicos pueden ser:

  • Hongos, polen, esporas, etc.
  • Bacterias, virus,
  • Cabellos, células de piel, insectos, animales y otras partes de animales.

Los virus son la forma de vida más simple y su tamaño es extraordinariamente pequeño. Para reproducirse necesitan entrar en algún ser vivo.

Las bacterias pueden reproducirse sin necesidad de estar dentro de otro ser vivo.

Los hongos son formas de vida microscópica y pueden ser parásitos en los humanos.

Para entender mejor a los contaminantes biológicos es importante hacer referencia a los conceptos de reservorio, multiplicador y diseminador. Un reservorio es un medio que reúne una serie de condiciones que permiten a los microorganismos sobrevivir en un determinado entorno, mientras que el multiplicador favorece que se reproduzcan y el diseminador actúa como introductor de los microorganismos en el aire.

Los contaminantes biológicos se pueden clasificar como agentes infecciosos, antígenos y toxinas.

Las enfermedades infecciosas se transmiten más fácilmente en ambientes cerrados que en el exterior ya que el volumen de aire en el cual se diluyen los microorganismos es más bajo, el contacto directo es mayor y las personas pasan más tiempo en ambientes cerrados que en el exterior.

Es importante mencionar que hay enfermedades contagiosas que requieren de un contacto directo para su transmisión mientras que otras como la gripe, el sarampión, viruela, tuberculosis y algunos resfriados comunes se transmiten fácilmente por el aire además que los microorganismos que las originan pueden sobrevivir e incluso diseminarse a través del sistema de ventilación de un edificio.

Otras enfermedades contagiosas se transmiten cuando un reservorio y multiplicador de microorganismos se ve alterado. Como ejemplo la legionella sobrevive y se multiplica en torres de refrigeración y humidificadores.

Los hongos en cambio contaminan los suelos pero cuando estos se ven alterados por el viento o algún otro factor como excavaciones se pueden introducir a un edificio por el aire. Los nidos de los pájaros son fuentes de contaminación por hongos.

Los antígenos son substancias que al introducirse en el organismo inducen en este una respuesta inmunitaria, provocando la formación de anticuerpos. La mayor parte de los antígenos que pueden encontrarse en el aire de los ambientes cerrados proceden de microorganismos, artrópodos o animales. Los presentes en el aire pueden causar enfermedades tales como neumonitis, rinitis alérgica y asma alérgico, entre otras.

Estos microorganismos pueden multiplicarse en cualquier agua estancada y pasar al aire al removerse ésta. En el caso de los hongos cualquier superficie sucia puede actuar como foco de reproducción, formándose esporas que quedan expuestas directamente a la corriente de aire y así son dispersadas por todo el edificio.

Una ventilación inadecuada es un factor que afecta directamente a la calidad del aire en un espacio cerrado. Generalmente esta se debe a:

  1. Un insuficiente suministro de aire fresco, como consecuencia de una elevada recirculación del aire o de un bajo caudal de impulsión.
  2. Una mala distribución y, consecuentemente, una mezcla incompleta con el aire exterior, que provoca estratificaciones del aire y diferencias de presión entre los distintos espacios y zonas del edificio.
  3. Una incorrecta filtración del aire debido a un mantenimiento incorrecto o a un inadecuado diseño del sistema de filtración.
  4. Una temperatura del aire y humedad relativa extremas o fluctuantes.

 

Algunos métodos para controlar la calidad del aire en interiores pueden ser:

  1. Eliminar la fuente de contaminación
  2. Mitigar la acción de la fuente
  3. Diluir el aire interior con aire menos contaminado
  4. Controlar las diferencias de presión
  5. Usar extracción localizada.

 

La filtración del aire en sistemas de ventilación juega un papel muy importante. La selección de un sistema de filtración efectivo es crucial para mejorar la calidad del aire así como para evitar el desarrollo y la propagación de contaminantes biológicos.

El Estándar 62 de la ASHRAE es el que dicta las normas para sistemas de ventilación aceptables así como para lograr una buena calidad de aire interior (IAQ).

Para determinar la eficiencia de un filtro o su capacidad de remover contaminantes de un tamaño específico de un flujo de aire usamos el estándar ASHRAE 52.2.

Al utilizar este estándar podemos hacer una mejor selección de los filtros según el tamaño de partícula que se desea remover.

En Air Quality de México nos dedicamos al suministro de soluciones innovadoras en filtración de aire y estamos capacitados como especialistas por la NAFA.

Por Ernesto Cantú / Gerente Zona Noreste

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